A la hora de desarrollar la instalación del aislamiento térmico, la lana de roca se introduce mediante una máquina (que puede mantenerse fuera del inmueble o en el interior).
Este elemento es conducido a través de una manguera que puede alcanzar hasta los 40 metros de longitud. Con esto, también se replantean las paredes, para llevar a cabo unas perforaciones de 32 mm de diámetro.
Es a través de estos taladros que se introduce la boquilla, pues la cual se insufla la cámara de aire. Una vez se ha rellenado totalmente (lo cual se comprueba a través de un cajón normalizado que comprueba su densidad), se cubren los huecos mediante escayola o un mortero, para finalizar el trabajo con el pintado de la superficie. Un proceso totalmente limpio y sin obras.